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Adictos a trasnochar

Hola, yo soy de esas personas que aman abrir un buen libro a media noche, regalarse una rica velada de música o salir a dar un paseo cuando la contaminación emocional y auditiva de la ciudad es mínima porque al rededor, el resto mundo duerme.

También es en la noche cuando soy más creativo o cuando el bombardeo sensorial de voces, imágenes y personas colisionando contra uno, se reduce significativamente. Soy más productivo, me gusto más... el mundo me gusta más.

Pero como sucede con una buena copa de vino o quizá un cigarrito de vez en cuando, los problemas físicos, psicológicos y hasta sociales llegan cuando de lo esporádico pasas a cultivar un hábito consuetudinario. Detrás de la experiencia hedonista de trasnochar, hay todo un conflicto bioquímico que eventualmente nos pasa factura. Checa, por ejemplo:

Como has actuado en discordancia con tu reloj biológico, tu organismo deja de producir melatonina (la hormona del sueño) en las cantidades suficientes, de modo que pierdes la posibili…

El proceso creativo

¿Eres una persona creativa? Una de las maneras más divertidas de poner a alguien en jaque, es preguntándole si es o no, tal o cual tipo de persona, porque precisamente tardamos toda una vida en definir lo que somos y a veces, ni siquiera ese tiempo nos alcanza para construirnos una opinión sólida de nosotros (as). Le tenemos miedo a definirnos, porque hacerlo nos compromete... el error es asumir que las definiciones que yo hago de mi, me comprometen con las y los demás. La realidad es que al momento en que yo defino quien soy o quien prefiero ser, estoy asumiendo un compromiso solamente conmigo; y ya yo sabré si adapto o evoluciono ese compromiso, si lo sostengo o lo abandono. Pero, en realidad no es importante si te asumes como alguien creativo. Básicamente, si has llegado a este punto de tu vida y has necesitado tomar decisiones, resolver conflictos, e improvisar, o renovar y renovarte, entonces por default, la respuesta es que SI, tu como cualquier persona tienes la capacidad …

Lo más básico del Coaching

Porque usted (no) lo pidió, permítame contarle unos datos mínimos para entender el Coaching, no sea que luego en un momento de necesidad, alguien se aproveche de usted y su dinero, y vaya a darle gato por liebre.

El coaching, que no es psicoterapia, aunque pueden coincidir para mutuamente complementarse, comenzó una bonita mañana inglesa de verano, supongo, cuando un entrenador de tenis se dio cuenta de que muchas personas que dominaban bien la técnica del raqueteo, eran malas o malos jugadores porque dentro de ellos había una lucha interna que les saboteaba sus avances. Por eso, y asumiendo que el gentleman tenía un montón de tiempo libre, se dio a la tarea de escribir “El juego interior”, un bonito texto que describe cómo, para alcanzar el éxito, previamente debemos de luchar contra nuestras creencias, miedos, expectativas, perspectivas y etcétera.

Ese fue la primera aproximación al coaching, de la que se derivó toda una pragmática en Inglaterra, dirigida a ayudar a las personas a o…

¿Vivir felices o vivir tranquilos?

Algo que he aprendido dedicándome a la psicoterapia, es que a veces las personas normalizamos tanto el dolor emocional, que nos convencemos de renunciar a ser felices; ya sabes, algo como afirmar que "la felicidad no existe", "hoy en día es imposible ser felices", o "ya vendrá la felicidad cuando terminemos con este proyecto". Nos convencemos de que la felicidad es un lujo para personas privilegiadas o un premio que recibiremos cuando tengamos la ¿vida resuelta?, yo mismo no se que significa eso último.

Nos convencemos por mera Disonancia Cognitiva, una cosa que nos pasa cuando no hay congruencia entre lo que hacemos y lo que pensamos, y nada más se resuelve cuando ajusto mis acciones a las cosas que pienso... o ajusto mis pensamientos a las cosas que hago: pienso en que quiero ser feliz, pero no estoy haciendo nada al respecto, así que o le echo ganas para serlo, o me convenzo de dejar de quererlo.

O sea, ¿si le echo ganas, y no lo consigo? o bien, ¿y si…

El miedo a la libertad

De entre mis libros favoritos de Erich Fromm está sin duda "El miedo a la libertad", siempre voy a recomendarlo como uno de los más importantes en mi Top10, como psicoterapeuta. En particular, si te animas a echarle un ojo, checa la distinción que hace entre la "libertad de..." y la "libertad para...".

Y es que el tema de la libertad ha sido uno de esos que ocupan por igual a la filosofía que a la psicología, o a la neurología o, sin duda a la religión o la política. ¿Qué es la libertad y cuáles son sus alcances?, ¿somos realmente libres?

En la práctica, me parece un asunto interesante porque tiendo a entender la libertad como una divisa. Seguramente te has topado con personas que valoran su libertad tanto, que cuidan de no comprometerla bajo ninguna circunstancia. Seres humanos libres como el viento: sin compromisos, sin dependencias, sin apegos. Pero dime algo, ¿realmente vale la pena experimentar una vida así de volátil?

Si le estoy atinando en mi apre…

Cuando una relación termina

Alerta¡!, si eres de esas personas a las que no les gusta que les hagan spoiler, pásate a cualquier otro texto, porque este se trata de lo que sigue después de que has terminado una bonita relación, una de esas que cuando se acaban, te dejan como si se llevaran un trocito de ti. ¿Te suena familiar?

Y no se trata necesariamente de relaciones que hayan durado mucho; algunas duelen porque te habías construido unas expectativas tan grandes, que al final ya no sabes que hacer con ellas... y otras veces porque efectivamente hubo una historia lo suficientemente entrañable que marca un episodio importante de tu vida. Algunas rupturas duelen por lo que fue y otras por lo que aparentemente ya no va a ser.

Pero, ¿cómo fue que nos convencimos de que algo podría durar para siempre? Quizá creíamos que si el amor era "verdadero", que si lográbamos serle indispensable a esa rata infiel y malagradecida, que si le impedíamos fijarse en nadie más... Caray¡!, Carla Estrada producía telenovelas …

A propósito (s) del Año Nuevo

A propósito del año nuevo, es un poquito triste descubrir que mientras nos hacemos mayores, menos confianza le tenemos a este poder personal con el que podríamos lograr cambios significativos en nuestras vidas. De alguna manera, nos vamos contaminando de desencanto y se arraiga a nuestra voluntad un peligroso temor a volver a intentar.

Podemos bautizar este escepticismo como Desesperanza Aprendida... o Massiosare, si tienen encanto para ti los bautizos con nombres incómodos.

El año pasado repetimos varios o todos los propósitos del año anterior, tales como bajar de peso o dejar de fumar, hacer ejercicio, cambiar de chamba... y ahora en este año, nuevamente lo único que ha cambiado en esa lista mental de buenas intenciones ha sido nada más la fecha. Mismos propósitos, pero ahora en su edición 2018, quizá mayor sobrepeso, tal vez un poco más de hartazgo y sin duda, bastante menos autoconfianza. Puede que tal vez hasta se nos caiga un poquito la cara de vergüenza cuando nos miramos al es…